Monday, July 13, 2015

Carga Liviana

Ayer, terminando de trabajar en el jardín, llevaba un cubo con las ramas que había cortado los días anteriores. El cubo con las ramas era grande. Las ramas y hojas se salían por todas partes. La tarea era llevarla hasta la parte delantera de la casa. Acomodé bien todas las hojas y me propuse cargarla.
Surprise!
No está pesada. La carga no era pesada a pesar de que era mucha y se salía por to´as (todas) partes. Hmm. !Que bien! Se lleva muy fácil. Así la llevé hasta el frente de la casa.
Carga ligera, dice el Señor. Carga fácil de llevar.
Cuando sentí el llamado a ser religiosa me preocupaba una cosa de ser Misionera Claretiana: predicar, tener que hablar, pararme frente a la gente y compartir. Se me paralizaba el corazón. Ya siendo novicia, en Colombia, a Catalina se le ocurrió que yo fuera la que diera una charla en las clases que tomábamos. Morí y volví a la vida. No recuerdo para nada qué dije, cómo lo dije ni por cuánto tiempo estuve hablando.
Después de 30 años, se me ha ido un poco el miedo.
Volviendo al comienzo de mi vocación. Recuerdo haberle dicho al Señor, "tú me conoces muy bien; tú sabes que esto de hablar no va conmigo. Tú verás lo que haces conmigo".
La carga era grande. No creo que la sentí tan liviana. Pero puedo decir que el Señor ha caminado conmigo. Me ha acompañado a través de hermanas, amigos y momentos especiales.
Pido a Dios amor que la carga que cada uno lleva les resulte liviana.

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